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Entre primos primores, historia del primer contacto entre adolescentes...

Entre primos primores




Aunque trate de evitarlo y luchar contra esto mis deseos me traicionaron un día y con el pretexto de ayudarle en la compu una noche me quede solo con ella en la sala explicándole algunas cosas en la pantalla, tenerla tan cerca pudiendo sentir lo tibio de su piel y el olor de su cabello a shampoo de fresa y sobre todo verle las piernas como se miraban desde mi perspectiva en esa faldita azul de escuela, fue un espectáculo erótico para mi. No recuerdo bien que es lo que paso por mi mente cuando me decidí a tocarle las piernas acariciándole los muslos por debajo de la faldita, era increíble para mi su reacción de: “flojita y cooperando” incluso en este momento en que escribo no lo creo. Después de esa ocasión me excitaba el hecho de repetir el acontecimiento una y otra y otra ves, cada ves un paso mas allá.

Rentamos dos películas y las miramos juntos en el mismo cuarto, mi hermana, Gabriela y yo, juntamos dos colchones en el piso y nos tiramos a verlas, fueron las 2 películas mas largas de toda mi vida, mi hermana se durmió a la mitad de la segunda, era todo lo que yo estaba esperando. El acto fue sencillo, apague la tv y el cuarto quedó totalmente oscuro, tenia a Gabriela a mi lado toda para mi, comencé acariciándole el vientre subiendo hasta sus pequeñas bubis descubriéndolas de ese brasiere y de su blusita de tirantes, ahí estaban mis manos explorando ese cuerpecito de entonces 14 años, fue la primer ves que le chupe los pezones, le empecé a tocar los muslos y las nalgas por detrás, ella misma se giró en el colchón buscando quedar frente a mi, tal ves se cachondio tanto como yo, después de este giro le metí mi pierna por entre las suyas a lo que accedió totalmente y así quedamos los dos entrelazados en medio de la oscuridad de mi cuarto, yo la abrase y la apreté muy fuerte hacia mi, puse mi brazo izquierdo por debajo de su cuello para que apoyara su cabeza en mi hombro, todo lo que yo tenia en mente esa madrugada se me estaba concediendo.

Teniéndola totalmente entrelazada a mi cuerpo empezamos a estrujarnos mutuamente con el frote de nuestros cuerpos, me subí arriba de ella, es increíble como nos acoplamos, ella me puso sus brazos en la espalda ya que estaba encima de ella, me saque el pene y empecé a tirarle piquetes por encima del pequeño pantaloncito embarrado de algodón que traía como pijama, me sorprendió como correspondía a mis instintos, pude sentir que me estaba empujando el pene con la vagina, como queriendo encontrar el movimiento y rebotarlo. Me atrevo a decir que la cachondie y pues no tuvo mas remedio que dejarse llevar tal ves por la misma calentura, por que ya lo había hecho antes o simplemente por curiosidad.

Me baje poco a poco desde su cuello pasando por sus bubis chupándole ambos pezones, seguí así hasta el ombligo, llegue a su pubis y le baje el pantaloncito quedando al descubierto su pantaleta de lickra con encaje algo ajustada, se la baje un poco para descubrirle el pubis y mamarsela, pase mas abajo a sus labios vaginales, pude sentir con mi lengua el sabor acidito de su vagina, le metí los dedos y pude sentir que se había chorreado, se dio la vuelta tal ves por temor, o por no saber que era sexo oral muy a mi manera. Me dieron ganas de metersela pero no dejaba de pensar que somos primos y es incesto, además probablemente seria su primera ves así que hubiera sangrado, eso hubiera sido un susto para ella, y como no estábamos solos, en el otro colchón estaba mi hermana, Gabriela estaba pujando mucho y la podía despertar.

Bueno el caso es que no me aguante las ganas y me puse un condón que tenia guardado, le baje su pants y los calzones, ahora el contacto era mas directo, le puse el pene en la vagina empujándoselo, queriéndosela meter pero no podía entrar, con los dedos me ayude para poder metersela mejor, los piquetes eran mas pronunciados y pude sentir como por poco se la meto, cuando estaba a punto de entrar me rechazo, no quiso que se la metiera. Siempre pensé que el condón que tenia guardado lo usaría en una ocasión especial y así fue. El caso es que se voltio, yo no me chorreaba todavía, me quite el condón y seguí repegandole el pene en las nalgas, ella comenzó a retorcerse más y más, sus movimientos me excitaban tanto, tomándola por atrás la agarre de la cintura y le seguí tirando piquetes estaba a punto de chorrearme, le moje todas las nalgas.

Al sentirse mojada se levanto y en la oscuridad sentí como empezó a subirse los calzones y el pants. Un rato después me volvieron las ganas otra ves, la seguí tocando pero ahora si me empujaba como para que la dejara en paz, las ganas no se me quitaban aun, me saque el pene, tome su mano y me la puse en el pene y me la jale, me gusto sentir su mano de esa manera, me chorrie por segunda vez, nuestras manos se embarraron al mismo tiempo de mis jugos calientes, ya había suficiente, a dormir !

Por L.G. & M.A

(FE)


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