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EL LEON


Nombre Científico:Panthera leo
Familia:Félidos
Orden:Carnívoros
Clase:Mamíferos
Identificación:Por su enorme tamaño, su color “leonado” y la majestuosa melena de los machos, resulta inconfundible.
Tamaño:Longitud cabeza-cuerpo: de 2,25 a 2,85 m (récord: más de 3 m); altura en la cruz: de 80 a 120 cm; cola: de 60 cm a 1m.
Peso:De 120 a 250 kg.
Distribución:Muy discontinua a lo largo del África subsahariana, llegando hasta Sudáfrica y eludiendo la zona selvática del centro-oeste del continente; también está presente en el noroeste de la India.
Hábitat:Sabana en todas sus variantes, aunque muestra preferencia por las llanuras abiertas. La reserva india es un bosque seco y relativamente abierto.
Alimentación:Carnívoro estricto, prefiere los herbívoros de tamaño mediano o grande; también es carroñero.
Reproducción:2-3 crías por camada (extremo: 1-6) tras una gestación de 105-115 días (extremo: 120). Madurez sexual a los 3-4 años.


EL LEÓN


Quizás el animal más conocido del planeta sea el león: su cuerpo musculoso, su potente rugido y la majestuosidad que le confiere su hermosa melena han cautivado desde siempre al hombre, que lo ha convertido en símbolo de fuerza y realeza. Erróneamente llamado “rey de la selva”, habita casi exclusivamente en la sabana africana, donde es el depredador por excelencia.
Vive en manadas, es territorial y posee una vida social muy rica. En cada manada hay uno o varios machos dominantes que marcan, vigilan y defienden su territorio. Las leonas, por su parte, desarrollan una elaborada estrategia de caza colectiva que proporciona un mayor porcentaje de éxitos que el que consiguen los demás felinos, que cazan en solitario.

ORIGEN Y EVOLUCION


Genealogía

Los carnívoros se separaron del resto de mamíferos a principios de la era Cenozoica (en el período Terciario), hace unos 60 millones de años, en plena época del Paleoceno. Se diversificaron en la era siguiente, la del Eoceno, produciendo, entre otras, las once familias actuales del orden. La de los félidos se diferenció durante el Oligoceno hace 35 millones de años.
Hace 3 millones de años surgió el género Panthera, cuyo representante más antiguo es la actual pantera de las nieves. Ya en el período cuaternario, concretamente en el Pleistoceno (hace 2 millones de años), apareció el ancestro de los cuatro felinos actualmente más emparentados: el jaguar, el leopardo, el tigre y el león.


Estado actual de las poblaciones


El león ha sido perseguido durante milenios, las civilizaciones más antiguas ya le daban caza, probablemente con el objetivo de sentirse superiores al exponente más poderoso del mundo animal. Hoy en día, y a pesar de la prohibición imperante, sigue siendo acosado como un anhelado trofeo de caza, lo cual ­-unido a su captura para zoos y circos, la roturación de la tierra y la disminución de los grandes herbívoros- ha provocado el retroceso de todas las poblaciones de este gran felino. A consecuencia de ello, el león ha desaparecido de muchas regiones, e incluso de países enteros, quedando reducida su distribución a una serie de áreas discontinuas y relativamente pequeñas.

La enorme regresión que ha sufrido ha provocado la desaparición de dos subespecies: ya en 1865 se extinguió el león de Berbería. En los años 20 también desaparecieron los leones de Irán y Arabia y estuvo a punto de extinguirse una tercera subespecie: la de la India, que hasta la persecución sistemática llevada a cabo por los ingleses estaba presente en casi todo el subcontinente. En 1900, y cuando apenas quedaban unos doscientos ejemplares, el nabab de Junagadh, decretó su protección en lo que resultó ser su último reducto en Asia. La reserva de Gir, que con diversos altibajos ha perdurado hasta nuestros días.

Fuera de los parques naturales y las reservas, el león es bastante escaso, y está considerado en peligro de extinción. Sin embargo, como especie no puede decirse que pueda desaparecer a corto plazo; de hecho, en algunas zonas está en expansión o su densidad es la máxima que el ecosistema puede mantener. Es difícil evaluar con precisión su población actual, pero no debe sobrepasar los 100.000 individuos, siendo menos de 10.0000 el número de machos adultos reproductores.

MEDIO NATURAL


Distribución

Originalmente, el área geográfica del león era mucho más extensa. Abarcaba todo el continente africano, a excepción del centro del Sahara y la selva lluviosa; en Asia ocupaba casi todo el Próximo Oriente, Afganistán, Irak, Irán, Pakistán y el norte de la India hasta Nepal. Antiguamente, las poblaciones africana y asiática estaban conectadas, y el león incluso e encontraba presente en el este de Europa. Según se dice, el filósofo griego Aristóteles (384-322 a.C.) podía oír rugir leones a las puertas de Atenas.

Actualmente, ocupa gran parte del África subsahariana, sí bien en poblaciones discontinuas, hasta Sudáfrica. Elude toda la región centro-occidental, que corresponde a la selva húmeda. Fuera de ese continente, sólo sobrevive un reducido grupo descendiente del león asiático en un punto del noroeste de la India: el bosque de Gir, en la península de Kathiyavar, que pertenece al estado de Gujarat.

Hábitat

El bioma al que se ha adaptado el león es la sabana, en todas sus variantes, tanto húmedas como secas, tanto arbóreas como arbustivas, aunque este felino muestra una especial preferencia por las de tipo herbáceo que ocupan llanuras abiertas. Se ha adaptado a zonas áridas, casi desérticas; no desprecia los tupidos bosques en galería que bordean los ríos, y en cuanto a la altitud, vive sin dificultad a 3.500 m y se le ha visto en parajes que lindan los 5.000 m de altitud. Su color “leonado” supone un espléndido camuflaje en estos terrenos, aunque antiguamente también se había adaptado a cierto tipo de selvas. De hecho, la población que queda en la India ocupa una zona boscosa, si bien es seca y monzónica.

Los leones son mayoritariamente sedentarios, aunque cuando los grandes herbívoros abandonan una zona en busca de mejores pastos, los felinos les seguirán en sus migraciones estacionales. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, en las planicies del Serengeti, donde los leones se desplazan cientos de kilómetros para no perder contacto con los enormes rebaños de rumiantes.


FELINOS EN SOCIEDAD


La vida social de los leones

El león es el único félido que vive en sociedad más o menos complejas. La manada es la unidad básica y está compuesta pro 20 ó 30 individuos (la media es 15 y el récord unos 40), estructurados del siguiente modo: de uno a seis machos adultos, que pueden tener o no relación familiar entre sí, siendo los únicos que se reproducen; de cuatro a doce hembras adultas fértiles, que suelen estar emparentadas; diversos jóvenes de uno a dos años, que aún no han alcanzado la madurez sexual, y los cachorros, generalmente de más de medio año.

Este orden “jerárquico” es precisamente el que se sigue cuando se empieza a comer una pera. Sin embargo, esta sociedad se puede calificar de matriarcal en el sentido de que son las hembras quienes caracterizan la manada, pues, aparte de tener lazos familiares entre ellas, pueden ser hijas de los integrantes del grupo y permanecer en la manada durante toda su vida. En cambio, los machos se integran en una manada ajena al desbancar a los anteriores machos dominantes y, a su vez, son sustituidos por otros -también externos- que demuestren más fortaleza.
El territorio de la manada ocupa entre 20 y 400 km2, siendo esta superficie mayor cuanto más integrantes tiene el grupo y menor cuanto mayor sea la disponibilidad de presas. Si es muy numerosa, la manada puede estar dividida en dos o tres subgrupos más o menos dispersos, pero que mantienen cierta cohesión.
Los ejemplares adultos se reconocen perfectamente entre sí.

Resolver los conflictos


Cuando un joven de sexo masculino llega a los 18-20 meses de edad, lo que se delata porque le empieza a crecer la melena, es expulsado expeditivamente por los machos adultos. Si los jóvenes -sorprendidos al verse atacados por quienes hasta entonces les habían alimentado, enseñado y acariciado- dudan en abandonar la manada, la acción es apoyada por las hembras y por su propia madre, que sabe que, de permanecer su hijo en el territorio, el segundo aviso podría ser mucho más cruento.
Cuando un macho adulto entre en el territorio de una manada, deberá enfrentarse con la ira de los machos instalados.

Lo normal es que desista enseguida y se vaya. Pero si persiste, puede entablarse una lucha en la que, aunque no se empleen las mimas fuerzas y decisión que en los ataques a las presas, se inflijan graves heridas. No es lo frecuente, pero si un contendiente fallece en el combate, su contrincante no dudará un momento en comérselo, ayudado por los demás integrantes de la manada.

Crueldad y altruismo


Los individuos enfermos o heridos en la caza con marginados e incluso expulsados de la manada. Esto parece cruel, pero favorece la supervivencia del grupo, porque el león disminuido sería una boca más que alimentar y no podría contribuir ni a la caza ni a la reproducción. De hecho, en un grupo de semejantes depredadores, peligran hasta los propios cachorros. Por eso a veces puede formarse un grupo de hembras embarazadas, que se reúnen para cuidar a su futura prole indefensa. Una vez nacidas las crías, cuando unas salgan a cazar, las otras vigilarán los cachorros, turnándose en la siguiente salida.

Incluso puede añadirse al grupo alguna hembra sin descendencia para actuar de “niñera”. Este comportamiento altruista se puede explicar por el hecho de que las hembras suelen estar emparentadas entre sí, siendo con frecuencia hermanas; al compartir una parte importante de su patrimonio genético, facilitarán la perduración de sus propios genes al proteger a los hijos de las otras hembras.
En este mismo sentido se interpreta el hecho de que algunos machos maten a los cachorros que no son hijos suyos: así favorecen la presencia de sus genes en el futuro. Para evitar ese canibalismo, cuando los cachorros cumplen medio año y se integran en la manada, son protegidos de cerca por sus madres y ellos mismo adoptan posturas inhibidoras del ataque, como lamer, jugar y ponerse boca arriba, mostrando el cuello y la parte ventral.

ANATOMÍA DEL LEÓN


El Rey de la Sabana

Los leones poseen una complexión extraordinariamente fuerte y musculosa, presentando sin embargo, un acusado dimorfismo sexual: además de la melena que les es propia, los machos son mucho más grandes que las hembras (pueden llegar a pesar entre 60 y70 kg. más).

Melena

Consiste en un pelaje muy largo que se inserta sobre cuello y hombros. Su color varía de amarillo pálido a intenso, y de pardo claro a muy denso, incluso negro, y tiene la particularidad de oscurecerse con la edad. Empieza a crecer al año y medio, y no se completa hasta los cinco o seis años. Por medio de la melena, los machos se reconocen entre sí y saben si son más o menos viejos.
Excepcionalmente, se encuentran machos con una melena muy reducida o que incluso carecen de ella.


Pelaje

El peso es predominantemente corto y de color uniforme, aunque varía, según la población, de amarillo grisáceo a pardo rojizo. Las hembras, aparte de carecer de melena, presentan un a coloración más pálida, especialmente en la garganta y la región inferior del cuerpo. Ambos sexos presentan un mechón de pelo blanquecino en el mentón. Los jóvenes muestran manchas de color parduzco, incluso negro, en forma de roseta y rayas, que desaparecen progresivamente durante el crecimiento.

Cabeza

Cráneo ancho y muy robusto. Sobre la cabeza se distinguen las orejas cortas y redondeadas.

Cuerpo

Compacto y musculoso, pero esbelto. Se dan grandes diferencias de peso entre machos y hembras; mientras éstas pesan de 120 a 185 kg., los leones pueden llegar a pesar 250 kg.

Patas

Fuertes y muy anchas, provistas de garras retráctiles; en la parte inferior poseen almohadillas o cojinetes plantares para facilitar el apoyo sobre el duro suelo de la sabana.

Cola

Larga y de pelo corto, que termina en un estuche córneo cubierto de pelos más largos y oscuros.
El león posee una cola larga, de pelo corto, que termina en un conspicuo estuche córneo cubierto de una borla o penacho de pelos más largos y oscuros. Su función primordial es espantar a las incordiantes moscas, especialmente abundantes en el clima caluroso en que viva.
Los leones son muy sensibles a estos insectos: en una ocasión se comprobó que subían a árboles de 13 m de alto para librarse de una plaga de moscas.

Fauces

Las mandíbulas no son muy largas, pero sí anchas y fuertes, y sirven para aferrar y desgarrar a las presas, más que para masticar. Su dentadura es muy desarrollada y de gran tamaño.
Las muelas carniceras son muy grandes, y las coronas dentales se han convertido en dos largas cuchillas dispuestas en cizalla que encajan una sobre otra. Con ellas cortan y rebanan la carne a la perfección. Finalmente, los colmillos son los típicos de felino, pero de 6 cm de largo.


CICLO VITAL


El rito nupcial

Los leones no tienen una época de celo fija, sino que las hembras van entrando en celo cada tres meses. El celo dura de 4 a 8 días, pero los machos intentan aparearse incluso cuando la hembra no está en celo, ya que uno de los factores que inducen a la ovulación es la cópula. El rito nupcial se inicia cuando un macho dominante se acerca a una hembra. Si no está receptiva, lo rechaza violentamente. Si lo está, cosa detestable por el olor de su orina, empiezan un breve cortejo mutuo, que consiste en frotarse la cabeza, olerse la parte interior de los muslos, gruñir y hacer amagos de morderse y arañarse.

Finalmente, la hembra se sienta en el suelo y ronronea, y el macho se coloca encima y gime. Mientras dura la cópula, unos 20 segundos, el macho lame y muerde suavemente la nuca de su compañera.
El apareamiento suele repetirse numerosas veces al día y durante varios días seguidos. Si se acerca otro macho competidor, el primero le avisa con un profundo gruñido, que suele ser suficiente para que el otro se aleje. Sin embargo, si el primer macho se despista, se duerme o va de caza, la hembra no pondrá impedimento alguno a que otro macho la cubra (sus genes se transmitirán en la misma proporción, sea quien sea el padre).

Nacimiento

Tras una gestación de unos tres meses y medio, la hembra parturienta se separa de la manada y se refugia en un terreno rocoso o al abrigo de la vegetación. Esto e hace para que, en el momento del alumbramiento, cuando la madre está indefensa, los recién nacidos no sirven de almuerzo a los compañeros de la hembra. No es raro que otras hembras, embarazadas o no, la acompañen para aumentar su protección ante los posible depredadores, como hienas o leopardos.
Los cachorros no se destetan hasta que cumplen medio año, pero a los tres meses ya pueden combinar la leche materna con la carne que les trae su madre. A los 5-6 meses los cachorros ya pueden considerarse jóvenes y se integran en la manada. Allí se dedican a jugar entre sí y a hacer carantoñas a los adultos, especialmente a los machos, para evitar que los vean como comida.

Hacerse mayor

En cuanto a los jóvenes machos les empieza a crecer la melena, poco después de los 18 meses y siempre antes de los dos años, son expulsados de la manada. Es frecuente que varios jóvenes de edad parecida se vean fuera del grupo en el mismo momento, por lo que emprenderán el camino de su vida conjuntamente. Incluso no es raro que, después de deambular por la sabana y de alcanzar la madurez sexual (lo cual tiene lugar alrededor de los tres años de edad), los sobrevivientes se integren juntos en otra manada que se haya quedado con pocos machos dominantes a los que puedan vencer.

LA CAZA COLECTIVA


Depredadores de caza mayor

Una causa probable de cómo los leones llegaron a su compleja vida social es que ésta posibilita la caza colectiva, la cual ofrece un porcentaje de éxito superior y permite atacar presas de un tamaño inaccesible para la mayor parte de los depredadores competidores. Por supuesto, un león puede cazar sólo (de hecho, no tienen más remedio que hacerlo todos los individuos que no viven en grupo), pero lo más frecuente es que sean las hembras las que se encarguen de la caza. Aunque no participen en la cacería, los machos adultos tienen preferencia en el banquete.
Dado que las necesidades diarias de un macho adulto son de 7 kg. de carne (5 kg. para las hembras), la manada tiene que cazar como sea. No obstante, casi nunca persiguen insistentemente a una presa, ya que su propia masa muscular impide que lleguen a los 60 km./h, muy lejos de los 80 km./h que alcanzan muchas de sus presas. Además, tampoco son corredores de fondo: su carrera suele ser de 50 m y pocas veces sobrepasa los 100 m.

Aunque pueden comer serpientes, ave, pequeños mamíferos y cocodrilos jóvenes, las presas preferidas del león son los herbívoros de tamaño mediano o grande, como gacelas, facóqueros, ñus, cebras y, a veces, los “pesos pesados”: búfalos, jirafas e hipopótamos. Además, se le puede considerar como un depredador carroñero, pues nunca desprecia un cadáver o los restos del mismo.
A su vez, si buen ningún animal se atreve con una manada, los leones solos, viejos o enfermos, así como los jóvenes y los cachorros, pueden ser presa de otros depredadores, especialmente de leopardos, hienas manchadas y licaones.

Un sistema letal

Las leonas cazan siguiendo un método realmente efectivo. Una vez localizada una manada de herbívoros, un grupo de leonas se acerca por un lado rodeando a sus víctimas; esta maniobra las empuja hacia una única salida, donde se encontrarán al resto de las leonas agazapadas entre la hierba; cuando una presa este a su alcance saltarán sobre ella derribándola y, una vez en el suelo, le aprisionarán el hocico y el cuello hasta ahogarla o le diseccionarán la garganta. También puede ser que este movimiento envolvente de tenaza aísle a un solo ejemplar, de manera que quedará indefenso y será más fácil de atacar.

MACHOS AL ATAQUE

Normalmente, las leonas son responsables de cazar para asegurar la nutrición de la manada. Los leones apenas colaboran; si acaso, pueden formar parte del grupo de ejemplares que rodean un rebaño en una maniobra de tenaza para dirigirlo hacia donde está esperando el otro grupo de hembras. No obstante, hay circunstancias en las que los machos pueden intervenir directamente en las acciones de caza.
Se trata de los casos en que la pera es muy grande y peligrosa, como la jirafa, el hipopótamo, el búfalo cafre e incluso un joven ejemplar de elefante o de rinoceronte. Elefantes y rinoceronte de ataques por parte del león; al contrario: es frecuente observar lo rápido que se levanta una manada de sesteantes leones cuando se encuentran en el camino de un grupo de elefantes; sobre todo para no ser aplastados, ya que los grandes paquidermos no se desviarán de su trayectoria.


También se han descrito muertes fulminantes de un león ensartado por el cuerno de una madre rinoceronte, molesta por la cercanía de aquel a su cachorro.
Así pues, todas estas especies no son presas habituales de los leones. Sin embargo, se pueden dar casos en que sí lo sean (el rinoceronte sería el más raro y el búfalo, el menos raro). Por un lado, será más probable cuando la manada tenga hambre, lo que motivará a los machos dominantes a buscar nuevas presas. Y por otro, cuando e herbívoro gigante se vea sorprendido lejos de su manada o porque la noche le impida detectar la aproximación de los felinos.


Precisamente, la zona del Parque Natural de Savuti es muy especial en este aspecto de la caza de los leones, ya que allí el porcentaje de presas abatidas por los machos -tengan el tamaño que tengan- no es mucho menor que el de las hembras, al revés de lo que ocurre en casi todas partes. En las presas habituales, la estrategia de las leonas es muy eficiente, pero los grandes herbívoros no se defienden precisamente huyendo. Por eso son más efectivos los machos reproductores, que son menos rápidos que sus compañeras pero de zarpazo y mordisco más potentes.
Su estrategia es muy simple: a la primera ocasión propicia se acercan, le muerden en los cuartos traseros y e le echan encima, mordiéndole en la espalda y el cuello. En cuanto la tracción y el peso de varios machos logren desequilibrar la presa, ésta ya no se levantará más. Entonces la gran fortaleza que posee la víctima jugará en su contra, pues no morirá rápidamente, sino tras una lenta agonía: será literalmente devorada viva .




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